¿Quién es quién en la legión romana?

Lo admito: una de las cosas que más me llama la atención del antiguo mundo romano es la capacidad de sus legiones. Capacidad organizativa y tecnológica superiores que les permitieron conquistar toda Europa (o, al menos, la Europa conocida hasta aquel momento, que viene a ser lo mismo), arrasar en la Galia, construir en horas un campamento en las orillas cercanas a Dover en la invasión de Britania o nombrar emperadores a finales del Imperio como si fueran churros, aprovechando la situación política...


Para convertir a los 6000 hombres que, en general, formaban una legión -y recordemos que Roma llegó a tener a 33 legiones activas en el año 197- hace falta una férrea disciplina y una jerarquización clara y muy controlada en los puestos de máxima responsabilidad. 

Así, el soldado de a pie, el que acaba de empezar -quizá con la esperanza de lograr la plena ciudadanía tras servir 25 años en el ejército, comenzando con unos 16 años- era el miles: el soldado raso que trabajaba en las tareas más pesadas, sin ninguna especialización. El ascenso inmediato suponía tener el rango de inmune, que ya no realizaba esas tareas pesadas y se dedicaba a trabajos más especializados, como ser escribiente o técnico. Posteriormente ser principal permitía obtener el lujo de hasta doble paga (450 denarios anuales, aproximadamente) y pertenecer al cuerpo de portaestandartes (el signum era la enseña de cada centuria), suboficiales u oficiales. 

El gran salto era lograr el puesto de centurión. Al frente de cada centuria -cien hombres-  había uno, y según el rango y experiencia de la centuria correspondiente, así era la posición en la jerarquía interna de los centuriones. El que dirigía la primera centuria era el oficial de más alta graduación de toda su cohorte -unos 600 hombres-, el pilus prior; y si esa centuria era la primera de todas en la primera cohorte, su centurión estaba al frente de las tropas de élite y tenía más experiencia y antigüedad que todos los demás, por lo que recibía un trato especial como primus pilus o primipilo, justo por debajo en la jerarquía de los grandes oficiales: el legado -nombrado por el emperador para dirigir a toda la legión- y los tribunos militares -que dirigían las cohortes.

Los tribunos, a su vez, tenían una jerarquía interna propia: el tribuno laticlavio era un senador joven que entraba así en contacto con la vida militar, dirigiendo directamente las dos primeras cohortes, las más experimentadas. Los tribunos angusticlavios son miembros del orden ecuestre con poco poder militar -aunque algunos han podido servir antes en las tropas auxiliares de la legión-, pero sí con poder administrativo.


Junto con el cónsul -jefe del ejército, entre otros cargos de máxima importancia política-, tribunos y legados  no requerían experiencia militar, ya que eran cargos políticos del cursus honorum del ciudadano romano. 

  • La graduación militar romana, aquí
  • La comida de un legionario romano, aquí
  • La organización de los legionarios en contubernios, aquí
  • El manual del perfecto legionario, aquí
  • La organización básica de la legión romana, aquí